El canto de un alma poética…

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Violencia de género: comienza mucho antes de un femicidio


Si tenemos que esperar a que nos maten a una mujer para salir a decir #NiUnaMenos, entonces, nos acordamos demasiado tarde de prevenir. Nadie ya nos devolverá a esa mujer que falta de su hogar porque a un macho-pistola se le haya cantado disponer de la vida y de la muerte de otro ser humano. Pero ante todo, la violencia de género comienza mucho antes del primer golpe a una mujer o cuando el femicidio ya fue consumado. Comienza por casa la cuestión y muy temprano en la vida. La violencia de género  forma parte del día a día y nos va moldeando para transformarnos en las bestias capaces de cometer semejante atrocidad. La mujer cumple la noble  misión de dar vida; el hombre pierde su dignidad como tal cuando la quita, y no merece ser llamado hombre cuando el crimen lo comete contra una mujer.

NiUnaMenos

Crecí un ámbito de salvajismo cultural en el que denigrar a la mujer y a su condición de madre forma parte de un vínculo de amigos típico. Pensaba sobre eso en mi ámbito de trabajo hace días, entre adultos, porque es demasiado común decir: “¡la concha de tu vieja!”, “la concha de tu hermana”, y por qué no “la concha de mi vieja”. ¡Qué bajeza la nuestra y qué cavernícolas somos si seguimos en ese tren de machismo retrógrado! ¿Cuál es tu problema con la concha? ¿Por qué cuando tenés que insultar a alguien lo mandás a “la puta que te parió”? ¿No estamos con eso acaso validando la violencia del género desde el vamos, denigrando la feminidad? Nunca bardearíamos a alguien refiriéndonos a “la pija de tu padre”,  y es típico escuchar la expresión sobradora “chupame la pija”. Una vez asistí a un partido de fútbol femenino y las tribunas eran tan asquerosas como son típicas entre los hombres; entonces un tipo de la tribuna gritó una gansada en contra de la guardameta de uno de los equipos, y ésta reaccionó gritándole con toda decisión: “¡Chupame la concha!”. El tipo se llamó a silencio, todo avergonzado, porque al hombre, cuando lo apretás un poco, se le cae hasta la “grandeza”. Todo esto forma parte de la cultura masculina. Las mujeres no tienen tan marcada esta tendencia, aunque me sucedió que más de una desubicada me mandara a “la puta que te parió”.

Entonces, más allá de que de ahí a matar a una jovencita como sucedió hace pocos días con Ruth Sagaut, hay un trecho muy largo, el camino del machismo se pavimenta en la formación y el modo en que abordamos la cuestión de la feminidad. ¿Por qué tenemos que tomar al femenino órgano reproductor de la vida como modo de agraviar e insultar a otro? ¿Qué tipo de respeto tendremos por la feminidad si vivimos tratando de puta a la madre del insultado? La sociedad toda parece tener una serio problema con la feminidad, eso está claro. La Justicia es patriarcal, por otro lado, machista, piramidal. Y nada de esto está bien, y creo que por eso, todo hombre que participó como yo en una marcha por el femicidio o desaparición de mujeres, es como si se sintiera apocado y desubicado en el contexto. Me da vergüenza ser hombre si vamos a denigrar de este modo a esos seres a los que debemos nuestro estar en el mundo. Me genera profunda repugnancia una Justicia que deja en la calle a un violador o al pseudo-hombre que golpeó salvajemente al pequeño de su pareja. Encontré, por otro lado, poca coherencia y  voluntad política en el intendente local, quien no supo qué decir en concreto sobre la demanda de la ciudadanía respecto a esta terrible falta de seguridad para las mujeres. Tuvo al menos la deferencia de acercarse y dar la cara, pero acá hace falta mucho más que eso, porque no se pueden cerrar programas orientados a la atención y contensión de la víctima de violencia de género. Es muy preciso una comisaría de la mujer o un órgano para radicar denuncias donde el machismo no se ría en la cara a la víctima. Todos tenemos una hermana, una mujer, una hija, una amiga; y todos tenemos una sagrada memoria por la mujer que nos dio la vida. No podemos quedar a merced de los cavernícolas más retrógrados de la sociedad actual.

BRCNiUnaMenos

Mi percepción de la marcha de hoy fue como un collage de gestos, de reclamos, de preocupación y tristeza. Habló la hermana de Ruth y la preocupación que yo siento no se compara con su dolor; también puedo solo solidarizarme con la familia de Micaela o sentir un completo repudio por lo que se hizo a Natalia. Pero no da para seguir faltándole así el respeto a la vida y tener ese miserable concepto de la feminidad como para que siga sucediendo que un impotente que se las da de macho se crea dueño de la vida de una mujer. El nivel de machismo en sangre que tenemos es muy nocivo, y nuestra sociedad necesita repensar la cuestión de su visión de la feminidad, porque si seguimos tomando la fecundidad y la feminidad como insultos, somos responsables de crear los monstruos que después cometen un femicidio.

Por eso mi impresión de que decir #NiUnaMenos es un tardío reclamo, cuando la vida ya no devuelve a las mujeres que el hombre mata. Tampoco olvidemos que nos gobierna un tipo que expresó que a las mujeres les gusta que le digan groserías como piropos. Incluso ocurre que cuando un cavernícola mata a una mujer, se lo llama “hijo de puta”. ¿La culpa la tuvo su madre y no él?

De los carteles, me quedo con uno que decía: “Si no hay AMOR,  que no haya nada entonces.” Pero entonces, resulta que un tipo que pega o mata a una mujer, no está interesado en el amor, el muy maricón, o no entendió una mierda de qué se trata. Y lo más triste es que muchas veces la educación que estos cavernícolas reciben, viene dada por el lado de mujeres que desprecian a su propio género. Tales como aquellas que son capaces de mandarte a la puta que te parió.

La cuota alimentaria


—Va a ser siempre lo mismo; es una fiebre que les da y no vale la pena. A lo sumo, les dura una temporada de verano, después, aguantátelas.

—Pero escuchame una cosa: vos la querés todavía…

—Sí, todavía me arriesgo a reconocerlo, pero si vamos al caso, hace 2 años apenas, no la conocía y si no hubiera aparecido ni andado atrás mío, mi vida hubiera sido la misma… me hubiera ahorrado unos buenos quilombos innecesarios y no habría tenido por qué darle cuentas a nadie.

—¿Y los planes que tenían?

—A la mierda los planes; de hecho, no había nada en concreto, salvo en mi iluso mundo, entend…

—No digas eso, chabón. Se te notaba re feliz, acompañado, emprendedor, con vitalidad…

—¿Vos pretendés que para seguir pareciendo todo eso, siga como si nada esta tortura?

—¿Es para tanto?

—No, claro, pero tampoco es necesario andar en estos vaivenes interminables…

 

Lo pensé bien y muchas veces, por más que no me sea sencillo explicarlo. La vida no está para estas aventuras amorosas y no me veo en la necesidad de terminar como ese viejo canoso que se sube sin vida al automovil que conduce su mujer, después de haber hecho con toda aplicación los deberes a que lo mandaron. Está bien, crió hijos, formó una familia y deja un legado; ponele que le haya salido bien. ¿Y qué con eso? Yo no creo que sea feliz ni mucho menos. Las personas tan predecibles, dejate de joder: tiramos los dados y vemos si sale nuestro número de teléfono. La elegimos de entre un universo de otras opciones como si no hubiera otra. ¿Por qué elegir una? ¿Qué necesidad tenés de hacerte mala sangre así? Ya sé que me desangro en pensamientos, mientras Marcos vuelve del baño y seguimos con esta discusión que viene a ser la cuota alimentaria de una amistad en la que el apesadumbrado eslabón de la cadena, o sea yo, tiene que desahogarse sin escuchar ningún consejo, porque a quién le interesa lo que opine el otro si no tiene la desdicha de vivir en mis zapatos. Alguna vez me senté a salvar el matrimonio de otros, lo reconozco, pero hoy sé que no hice nada bueno y tendría que haber dejado que el curso de las cosas siga sin mi redentora intervención. ¡Que se vaya bien a la mierda, quién se cree!

—Javier… ¡Javier!

—Hey.

—Estás ido, man. Me gustaría poder hacer algo para ayudarte (ayudarlos).

—¿Para qué, Marcos?, contame…

Hay silencio por un rato bastante extenso mientras en la radio suena Soda Stereo, cuándo no. Todo como si los 80′ no se hubieran ido nunca. ¿Por qué seguimos acá? Yo era un niño tan iluso, tan idealista sin tener de dónde agarrarme el pantalón.

“Me dejarás dormir al amanecer
Entre tus piernas… entre tus piernas”. 

—Eso es todo lo que queremos, ¿te das cuenta?

—¿Qué cosa?

—Las piernas, sexo, cama…

—La fuerza creadora de la vida, el instinto de supervivencia, creo que dijiste un día vos…

—Freud. Pamplinas.

Llega una mina que saluda a Marcos con la cara llena de risa y yo tengo ganas de decirle: “¿De qué mierda te reís, flaca, cuál es el chiste?“. Son tan simpáticas mientras no las conocés, siempre que no tengas que soportarlas. Se dio cuenta de mi cara de orto; Marcos quiso la formalidad de presentarnos, pero ni bien le intuí la intención, le di una patada por debajo de la mesa. Torcí la cabeza y miré para otro lado, sin que mis pensamientos puedan hacer lo mismo. Estoy estancado, y así voy a estar por un buen tiempo que, espero sea lo más breve posible. Le perdí el hilo a la conversación de la flaca risueña, de pronto, en mi cabeza todo parecía un murmullo y lo único que percibía era la discusión final y las cosas sin retorno con la otra, de cuyo nombre no quiero acordarme.

—¿Qué puedo hacer ahora? —dije, sin darme cuenta que lo hacía en voz alta. La flaca se detuvo como si estuviera presenciando un accidente y Marcos quedó descolocado como un boludo. —Sentate, si gustás…—le dije con toda la simpatía de que fui capaz a Lorena; creo que así la llamó Marcos. Marcos intentó ponerla en situación explicándole del mejor modo posible que yo estaba en un problema de polleras.

—¡Ustedes! —espeté desacatadamente.

La flaca me miró ya sin ningún rastro de sonrisa en su rostro y con un leve sonrojamiento de las mejillas. Sentite incómoda, qué mierda; si no habrás hecho desangrar a un pobre ganso, pensé, hasta teniéndole bronca a esta desconocida. La morocha recobró la calma y respondió lo siguiente:

—¿Qué te hicimos ahora?

—¿Debo suponer que te hacés cargo de tus genericadas?

—¡No me contestés con preguntas!

—No vengas a decirme cómo mierda tengo que responderte…—, repliqué con supina calma y largando las palabras entre dientes.

Marcos no sabía dónde meterse ni cómo intervenir. Pareció desvanecerse como mantel que se desliza mesa abajo, pero su amiga largó una risotada que no hizo sino darle más tensión al asunto.

—Lo jodido que debés ser vos, viejito

Yo no sonreí, pero los ojos se me aflojaron y los músculos de la cara también. Suspiré y estuve por largarme a llorar, pero hubiera querido estar sólo para eso, no dar lástima delante de una desconocida y regalarle ventaja de ese modo. La flaca se mimetizó conmigo y pareció acompañarme en sentimiento.

—Yo he escuchado hablar de vos, incluso recuerdo haberte leído más de una vez y discutido con vos en mi soledad; no creí que llegara el día en que pudiera cantarte las cuarenta, mucho menos encontrándote con las alas caídas. Vos, justo vos, siempre tan pagado de vos mismo. Pero voy a darte la chance. Escupí lo que quieras, dale.

—¿Viste el partido de River el domingo? —le consulté.

—No te propases conmigo, Javier, que a mí tampoco me interesa el julbo, como decís vos siempre. ¿Qué pasa, no vas a contarme al final lo que te pasó con tu chica? ¿O querés que adivine?

—Lo único que me hacía falta es que después de los dislates de la otra, me toque bancarme tu interrogatorio.

—Vos fuiste, papito, el que vino con el planteo. ¡Vamos! ¿Qué te hizo la ingrata? ¿Te metió los cuernos?

La miré por un lapso de incontables segundos sin musitar siquiera un gesto, impávido ante el espectáculo de que tuviera delante mío algo así como a mi propia versión femenina, una yegua, lisa y llanamente hablando. ¿De dónde salió esta desgraciada?

—Contame un poco sobre vos, ya que estamos. Si buscabas llamar mi atención, hete aquí que soy todo oídos. ¿Te llamás Lorena o me equivoco?

Marcos parecía el árbitro en un partido de ajedrez; observaba las movidas de cada bando sin intervenir en lo absoluto más que con la expresión de pavorosa admiración. Yo lo miré como diciendo: “Hacé algo que vos tuviste que ver con meterme en este embrollo.”

—Lorena es mi hermana. Yo no te pienso decir mi nombre en la primera cita…

—¿Hay algo que sí hagas en la primera cita?

—Ah, sos guacho, pistolín. ¿Qué te gustaría hacer en una primera cita, contame?

—Me gustaría que fueras la mujer que amo.

—Mierda, sos poeta y yo lo sabía. ¿Sabías que por eso nomás resultás interesante aunque no parezcas valer un mango con cincuenta?

—Gracias por el piropo, sweety, pero todavía no me has contado nada sobre vos y lo único que tengo son miradas sobradoras tuyas y la idea de que buscás ridiculizarme justamente hoy, que el horno no está para bollos.

—Hay mucha metáfora hoy, y es amor lo que sangra.

—Bajen un poco a la realidad —sugirió Marcos—, Estamos en una nube de abstracciones y no se están diciendo nada en definitiva.

—De eso se trata —dije—, esta mina consiguió sacarme un poco de mi drama y me está ayudando a ver luz fuera del túnel éste, aunque supongo que se trata de una luz mala, otra vez.

—Si sos tan pesimista, ¿cómo cuernos es que te metiste en estos embrollos del corazón? Me pareció haber leído que eras inmune a estas simplezas. Pero al final, sos igual que todos; querés vivir en el universo de tu exclusividad y que todos se sientan atraídos hacia vos, para terminar siendo ordinario como cualquier mortal. Y hasta compadezco a esa pobre mujer que no debe estar para nada entera después de vos.

Yo, con esto, me levanté para irme y los dejé solos, para que siguieran divagando sobre alguna otra historia. Después le preguntaría el nombre a Marcos sabiendo que no querrá dármelo. Tenía razón en todo lo que dijo. Yo hubiera querido explayarme, pero no me sentía en confianza. Sentí como si todas las miradas se me clavaran en la espalda, si bien no divisé a ninguno mirándome. Caminé un rato sin rumbo para digerir lo que estaba pasando y no podía evitar pensar en otra quien no fuera la razón de mis suspiros. Era mejor, en definitiva, dar por cerrado el capítulo y que sangre lo que tuviera que sangrar si, después de todo, nada volvería ya a ser lo mismo. Pulgar corría por la costanera queriendo perder los kilos sobreganados que traen los años. Yo observaba que los transeuntes no tienen mi problema, no les falta hoy la mitad de su existencia, pero tampoco yo me calentaba en detenerme un rato cuando veía a algún descorazonado caminar sin ton ni son por la vida. Pasaron variados autos anónimos de todos los colores en mi daltónica peregrinación. Alguno tocó bocina, desconozco si para saludarme. Todo parecía inerte y yo quería que así fuera mi interior también. ¿Qué hacía hace 2 años yo? Tenía un montón de preguntas, pero me hubiera gustado quedarme hablando con la hermana de la tal Lorena, sólo para saber hasta dónde era capaz de llegar en su intelecto romántico. Me dio bronca estar expuesto ante ella como desnudo a causa de las cosas que escribo pensando que nadie las lee.

De vez en cuando hace muy bien que te saquen de paseo. Por eso le sonreí al levantarme, sin siquiera decir adiós.

DESVELO


Ella me hace llorar con una sonrisa en el alma…

El Canto del Gorrión

Háblame de ti
Que la noche es eterna,
Que aún las aves descansan en sus nidos,
Las estrellas brillan el firmamento,
Y las horas no hallan paz en el reloj.

Háblame otra vez de ti,
De tus tristezas y soledades,
De tus cabellos despeinados,
De tus ojos cansados,
De tu piel erizada con el frío,
De tus pies agotados de andar
Y del dulce en tus ásperas manos.

Dime si te hice sonreír
Antes que el sol se asome a tu ventana
Porque no hay brillo más profundo que tu mirada
Y no hay abrigo más cálido que tu ser.

Dime si leíste mis letras
Mientras tu respiro reposa en lo profundo
Así tendré la paz de que tu alma
Será mi compañía en esta noche de desvelo,
Y que la noche siga siendo eterna
Para seguir contemplando tu silencio!

A Javier, mi único y gran Amor

31/08/2015 ; 0:34 Hs

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Yo voto a Daniel Scioli


Feliz Cumpleaños Amor de Mi Vida


La belleza insuperable dedicándome un saludo en mi cumpleaños

El Canto del Gorrión

Le doy inicio a mi blog con todos los honores que merece, al amor que me cautivó con su hermosa forma de ser, su esencia, sus detalles, su sencillez y demás virtudes que jamás terminaría de describir.

Hoy 17 de diciembre, hace unos tantos años atrás, el mundo te dio la bienvenida y abrió el telón rojo con todas las estrellas a tu alrededor. Para completar la perfección de su obra, Dios te concedió los dones más hermosos y las cualidades más completas, todas reunidas en ti.

Y sí, naciste tú, y a El le plació llamarte por tu nombre, aquel que te caracteriza, que identifica tu carácter y todo lo que de ti me enamora.

¿Y quién iba a creer que después de un tiempo te convirtieras en aquel amor único de mis días que alegra toda mi existencia?

Eres tú, mi más hermoso sueño hecho realidad. Te has…

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¡Es una lucha!


El tiempo nos enseña a eludir equivocaciones, no a merecer aciertos. 
-Jorge Luis Borges

Uno hace amigos a lo largo de la vida con la música, aunque no hay amigo como ese entrañable instrumento que te conquistó alguna vez cuando uno no era nada más que un pequeño proyecto de cronopiecito.
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Protegido: Marcos J.


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